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Portada del Libro "La Ciudad y los Perros"
edición de la Real Academia Española |
Ciudad de Perros comienza con una estructura in media res en el presente. Utiliza un sistema episódico en el que de manera paralela narra presente y pasado. La elección de este tipo de estructura apunta a que utilizará una estrategia de vasos comunicantes en la que el modo de narrar los acontecimientos de presente-pasado hace que lo que te cuenta del pasado afecte a tu visión de los personajes en el presente.
De hecho,
Vargas Llosa no comienza presentando a los actores mediante una descripción física o psicológica directa, si no que los pone a actuar. Nos hace conocerlos mediante la acción.
En cambio, lo que sí nos describe desde el principio es el escenario en el que interactuarán los personajes. Al poner el colegio militar en un primer plano desde el principio nos revela su importancia y nos habla de que sus rasgos definirán e influenciaran de alguna forma a los protagonistas. Un escenario en el cual los elementos recurrentes a los que Llosa vuelve una y otra vez son la luz, la neblina, las sombras y el frío. Además ya desde el comienzo lo dota de simbolismo. No es cualquier colegio, ni si quiera cualquier colegio militar, es un colegio situado al lado de un acantilado; con una vicuña, animal representativo del país, que no saben cómo ha llegado allí y que ni come ni duerme; una estatua de héroe en plena plaza,…
De hecho en esa estructura episódica paralela se definen dos escenarios: el colegio militar y la ciudad. El colegio militar es el presente donde los personajes tienen apodos y están en un espacio bastante limitado en el que hay violencia en todos los miembros. En cambio el pasado es la ciudad, un espacio mucho más extenso, donde las emociones no están tan ligadas a la agresividad y en el que tienen sus nombres reales.
En cuanto al narrador el autor cambia de tercera persona a primera según la escena. Nunca cambia de narrador cuando está dentro de un punto de vista, pero sí cuando salta a otro punto de vista.
Vargas Llosa utiliza el recurso de la enumeración tanto en acciones como en descripciones.
Utiliza partes del cuerpo para describir a la persona. Por ejemplo, al Jaguar nos lo presenta, a parte de por sus acciones y palabras, por sus pies. Unos pies que huelen mal y luego unas manos que son como bólidos blancos, de pestañas corvas,… utiliza partes del cuerpo que no suelen ser las típicas. No nos habla de su color de pelo, ni de su mandíbula ni del color de sus ojos, nos señala que sus pestañas son corvas y que tiene unos ojos odiosos.
Cuando cambia de punto de vista también cambia el narrador. Hay dos tipos, un narrador en primera persona, con monólogo interior en ocasiones, y otro en tercera. La voz se torna en una que da más poder a las descripciones y a través de ellas muestra una mayor sensibilidad. En cambio, cuando pasa al Poeta lo que se percibe es un aumento de las reflexiones, cargada de comparaciones y de un tono más literario.
Utiliza en determinados momentos una voz narrativa de monólogo interior directo libre cuando se trata del punto de vista del Poeta. Consigue esa sensación de monólogo interior desordenado al juntar, sin orden ni concierto, los elementos importantes que ha ido hilando con anterioridad. Por ejemplo: “Y si fuera un ciego, me saco los ojos de vidrio, le digo Pies Dorados te doy mis ojos, pero fíame, papa basta ya de putas, basta ya que el servicio no se abandona,…”
Por otro lado usa unos motes cargados de significado, que ya están transmitiendo una cantidad importante de información al lector. Jaguar será fiero, agresivo y peligroso. El Poeta un soñador reflexivo con principios. El Esclavo, este apodo no augura nada bueno, nos cuenta que probablemente sea un personaje endeble, cobarde y sometido a sus compañeros. Los motes nos hacen, casi sin que nos demos cuenta, encasillar a los personajes en un estereotipo. Ahora sólo queda ver si el escritor los rompe o mantiene.
El tono que se utiliza en los episodios del presente es el de violencia. Un ejemplo claro es la forma de escribir y presentar la escena en la que violan a una gallina y a un chico. La escena adquiere un mayor tono de violencia por la falta de claridad de quien habla, las expresiones, el diálogo confuso,…
En cuanto al tema inferimos a través de estas palabras del Poeta al Esclavo:
“…pero aquí eres militar aunque no quieras. Y lo que importa en el Ejército es ser bien macho, tener unos huevos de acero, ¿comprendes? O comes o te comen, no hay más remedio…
-Yo no quiero ser militar pero aquí uno se hace más hombre. Aprende a defenderse y a conocer la vida.”
Parece que estas palabras serán las que marquen el tema de la novela a lo largo de sus páginas.
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